martes, 10 de enero de 2017

Orégano: no sólo es una hierba aromática, es digestivo y depurador

Orégano: no sólo una hierba aromática


Quizás conocido como uno de los ingredientes más representativos de la cocina mediterránea, el orégano posee propiedades medicinales muy interesantes además de un aroma único. Utilizada para saborizar diferentes preparaciones como salsas y carnes, esta hierba también otorga beneficios en la salud digestiva y respiratoria, ayuda a depurar el organismo y hasta previene infecciones internas y externas gracias a sus propiedades antimicrobianas.

El orégano como digestivo y depurador


Aunque no se lo suele consumir en gran cantidad, la mera presencia del orégano en una comida otorga beneficios inmediatos para la digestión y la actividad intestinal. Funciona muy bien como aperitivo, es decir que abre el apetito en aquellos casos donde -por enfermedades o alguna condición especial- el mismo se encuentra reducido y también tiene capacidad carminativa, eliminando y previniendo la formación de gases que pueden causar molestias como pesadez y cólicos. También es utilizado para disminuir la inflamación y los espasmos durante la menstruación, para esto se lo suele consumir en forma de tiziana. La infusión de orégano se prepara hirviendo algunas cucharadas de sus hojas secas con agua, colando la preparación para separar el líquido de los sólidos y dejándola reposar algún tiempo para que se asiente.





















El orégano presenta un moderado poder diurético, lo que aumenta la eliminación de agua a través de la orina y de componentes como el ácido úrico y otros sedimentos lo que colabora con la desintoxicación del organismo. Además aumenta levemente la producción de sudor, lo que cumple el mismo papel depurativo que lo anteriormente descrito.

Otros beneficios del orégano


Actúa en enfermedad respiratorias crónicas y agudas como el asma, la bronquitis o en resfriados comunes aliviando la congestión y promoviendo la eliminación de la mucosidad por sus efectos expectorantes. También históricamente ha formado parte de preparaciones caseras para combatir los ataques de tos. La forma de utilizarlo para tratar estas dolencias es a través de su vaporización. Para esto se recomienda hervir una cucharada de orégano dentro de una cacerola con agua y luego aspirar el vapor formado para que penetre profundamente en las vías respiratorias.

Durante la Edad Media se lo utilizaba como conservante de alimentos dado que tiene un efecto antiséptico. Esto, sumado a que posee propiedades antibióticas que aceleran la resolución de infecciones provocadas por virus, bacterias y hongos -sobre todo, actúa muy bien como antifúngico- es aprovechado también para tratar condiciones de la piel como el acné. En ese caso, se aplican externamente preparaciones tópicas que contienen como parte de sus ingredientes al aceite esencial fabricado a partir de las hojas frescas de orégano.

Fuente: http://www.plantasmedicinales10.com/

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